No existe una forma errónea de meditar

Muchas personas tienen la creencia errónea de que no pueden aprender a meditar, o de que como se distraen en la práctica creen que no saben meditar.

Y nada más lejos de la realidad, no existe la posibilidad de meditar mal, de hacer mal una meditación.

La meditación es una práctica, el mero hecho de realizarla y guiar nuestra atención ya es meditación.

«No hay meditaciones que salen mal, hay diferentes oportunidades de encuentros con uno mismo».

Otra cosa diferente es que nos desconcentremos con facilidad o que nuestra atención se disperse, ya sea porque llevamos poco tiempo meditando, porque estamos en un período de más preocupaciones o estrés, o simplemente nos sentimos más cansados.

Obviamente, a una persona que está entrenada en la meditación y la atención plena le será más fácil mantener la concentración y la atención.

Todos los beneficios que nos ofrecen las prácticas meditativas se incrementan y magnifican con la práctica.

La meditación y atención plena tienen innumerables beneficios demostrados para la salud física y mental, para nuestro bienestar, pero además nos ayudan en procesos de autoconocimiento, aumentan nuestra autoconciencia e irremediablemente crean un cambio sustancial en las vidas de las personas cuando estas integran las prácticas meditativas como parte de su vida cotidiana.

Más calma, más serenidad, más autoconciencia, más bienestar, aumento de la percepción del mundo que nos rodea, mejora de la atención, etc. son algunos de los beneficios que se adquieren con la práctica meditativa cultivada en el tiempo.

Para entender mejor este concepto pongamos el ejemplo de dar un paseo diario:

Dar un paseo diario es bueno para nuestra salud, para nuestro ánimo, para nuestra capacidad fisica, entre otros beneficios. Sin embargo, quienes pasean diariamente obtienen más benefcios quienes lo hacen esporádica.

También hay que tener en cuenta que existen muchas formas de pasear:

Hay personas que pasean en la naturaleza y se nutren de lo que ven, hay personas que pasean de camino al trabajo, hay personas que pasean en la mañana, hay personas que pasean solas, hay personas que pasean acompañadas, hay personas que pasean los domingos, hay personas que pasean dos veces por semana, hay personas que pasean todos los días y hay personas que pasean varias veces al día, etc. Hay tantos tipos de paseo como personas.

Y cada «práctica de paseo» ; por decirlo de alguna manera; es diferente y ofrecerá a quien pasee beneficios diferentes.

Pues con la meditación sucede igual, la asiduidad, el tipo de práctica meditativa, su duración, el momento del día en el que practiquemos, el lugar, el contenido de esa práctica, etc. nos dará diferentes beneficios.

Y así como no existe una forma incorrecta de pasear, tampoco existe una forma incorrecta de meditar.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *