Respiración consciente profunda

Respiración consciente profunda

La respiración consciente profunda consiste en observar nuestra respiración mientras ponemos intención de inhalar profundamente,  

llenando nuestros pulmones de aire, y exhalando lentamente.

Práctica sencilla de respiración consciente profunda:

Colócate en una posición natural y cómoda para ti.

Puedes realizar esta práctica sentado, tumbado o incluso de pie.

Puedes tener los ojos cerrados,  abiertos o entreabiertos como tú prefieras.

Los ojos cerrados pueden facilitar la concentración y la relajación.  Si estás en el trabajo  o en la calle, puede resultar más cómodo mantenerlo  abiertos o entreabiertos.

Comienza a observar tu respiración.

Primero, tu respiración natural,

con su propio ritmo.

Siente cómo el aire entra y sale de tu cuerpo.

Cuando te sientas preparado,

comienza a inhalar profundamente,

 y exhalar lentamente.

Sin forzar.

De forma sencilla.

Dejando que la calma aparezca.

Inhala utilizando la capacidad pulmonar que te sea natural.

Exhala de forma lenta y continua,

hasta sentir que el aire sale por completo.

Entra en esa cadencia de respiración:

Inhalar profundo.

Exhalar lento.

Con la atención en tu respiración.

Si en algún momento surge un pensamiento,

obsérvalo y déjalo pasar,

en otro momento podrás prestarle atención si así lo deseas.

Permanece en el aquí y ahora,

respirando profundamente en este momento.

Si te ayuda,  puedes repetirte mentalmente:

Inhalo profundamente

Exhalo lentamente.

Observa el vaivén del aire entrando y saliendo de tu cuerpo.

Inhalar profundo,

Exhalar lento.

Aquí, sin prisa.

Respirar calmado,

Nada más.

Puedes terminar esta práctica cuando sientas  que para ti es suficiente en este momento.

Y volver a ella  siempre que lo necesites.

En cualquier momento.

En cualquier  lugar.


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