La respiración consciente consiste en prestar atención a tu respiración.
En este momento ya estás respirando, vamos a prestar atención a lo que ya sucede.
Práctica sencilla:
Colócate en una posición natural para ti.
Puedes estar en quietud o movimiento.
Si eliges la quietud, mantén una postura cómoda para ti.
Sin rigidez, ni exigencia.
Puedes tener los ojos cerrados o abiertos.
Si cierras los ojos quizás te sea más sencillo concentrarte.
Ahora comienza a observar tu respiración.
Observa su ritmo.
No la modifiques.
No la mejores.
Solo obsérvala.
Con total aceptación.
Sin intentar que sea más profunda.
Sin intentar que sea más lenta.
Solo respira de forma natural.
Siente el movimiento de tu cuerpo.
La sensación del aire en el pecho o abdomen.
Si te apetece puedes repetirte mentalmente:
Inhalo.
Y el aire entra en mi cuerpo.
Exhalo.
Y el aire sale de mi cuerpo.
Continúa observando la respiración.
Si en algún momento te distrae un pensamiento, obsérvalo y déjalo ir.
En otro momento podrás prestarle atención si así lo deseas.
Ahora es solo esto.
Inhalar.
Exhalar.
Respirar.
Nada más.
Termina la práctica cuando sientas que por ahora es suficiente.
Vuelve a esta práctica siempre que lo necesites.
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