Hoy quiero compartir contigo una práctica de atención plena que acabo de realizar y que forma parte de mi día a día.
La práctica consiste en dedicar unos minutos a la atención plena antes de comenzar el día. Así de sencillo.
Ahora que es otoño en el hemisferio norte del planeta, cuando nos levantamos muy pronto en la mañana con el cielo oscuro y las estrellas brillando, es un momento perfecto para tomar una pausa y simplemente estar en el momento presente.
Coger una taza de café o infusión caliente, abrir la ventana, contemplar el cielo, la luna y las estrellas, o incluso el amanecer, escuchar la ausencia de ruido de la calle o algún pájaro en el cielo antes de que empiece la rutina del día a día.
Elegir unos minutos antes de comenzar el día para estar presentes, observando la experiencia sin juzgarla, dirigiendo nuestra atención a este momento matutino.
Respirar,
mirar el cielo,
observar las luces y los colores,
sentir el fresco en la cara y el calor en las manos,
notar cómo el cuerpo se va despertando.
Observar nuestras sensaciones internas.
Simplemente estar,
antes de empezar el día.
Si durante esta práctica nuestra mente se va a un quehacer futuro o se distrae con una preocupación pasada, no pasa nada. Es normal.
Si la mente se va,
volvemos.
Al presente.
A la respiración.
A este momento de presencia atenta.
Esta práctica de atención plena en la ventana antes de comenzar el día es una de las prácticas diarias que yo más disfruto, y por eso he querido compartirla contigo.
Sin embargo, cada persona tiene una rutina diferente. Por ello, te invito a que adaptes esta práctica a tu vida, encuentres el momento de la mañana que más disfrutes y centres tu atención en él. Quizás para ti el momento de presencia antes de comenzar el día sea el momento de preparar tu té o tu café, sentado en tu sofá favorito o saludando a tu mascota.
La idea es buscar un momento, en un lugar o tarea que disfrutemos, y estar presentes, recordando que existe otra forma de estar en el día a día, otra forma más presente de vivir nuestro día a día.
En ocasiones, nos levantamos de la cama de forma automática, acelerados por lo que vendrá después, la lista de tareas y exigencias diarias. A los pocos segundos, nuestra mente ya se encuentra en otro lugar: tareas, preocupaciones, redes sociales, noticias, etc.
Unos minutos de presencia atenta al comenzar el día nos pueden ayudar a comenzar el día de una forma diferente,
más atenta,
más presente,
más consciente.
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