Al terminar el día.
Paseando de vuelta a casa
o mirando por la ventana.
Observar el cambio de luz.
La luna en el cielo.
El vaivén de las flores.
Escuchar el canto de los pájaros.
Respirar.
Bajar el ritmo.
Sentir el cuerpo.
Estar en este momento.
Sin repasar el día.
Ni anticipar el siguiente.
Solo presentes,
volviendo a nuestro centro,
mientras el día termina.
Puedes quedarte aquí un instante, mientras el día termina.
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