Un paseo por la ciudad.
Un momento de presencia atenta.
Detenerse un instante.
Observar la vida alrededor.
Un parque.
Un estanque.
El movimiento de los patos.
El murmullo del agua.
Ser parte de la experiencia.
No hace falta quietud,
ni silencio,
ni un lugar perfecto
para cultivar la atención plena.
La presencia atenta también puede cultivarse en medio del movimiento.
En una pausa breve.
En un paseo.
En cualquier momento del día.
Parar.
Observar sin juzgar.
Sentir el cuerpo.
Respirar.
Estar.
No hace falta que la vida en la ciudad se detenga.
Es suficiente con detenernos un instante.
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