¿Qué es la meditación?

Podemos definir la meditación como una práctica, un entrenamiento o un cultivo de la mente.

Gracias a la meditación podemos enfocar nuestra atención hacia un estímulo predeterminado, hacia un estímulo que hemos elegido conscientemente. 

Con la meditación buscamos guiar y dirigir nuestra atención (y con ello la actividad de nuestra mente) hacia el lugar que hayamos elegido.

Meditar no es dejar la mente en blanco, ni tampoco luchar contra los pensamientos.

Meditar es entrenar la atención, cultivar la presencia, elegir conscientemente dónde colocamos nuestro foco y atención.

Existen muchos tipos de actividades meditativas, estos son algunos ejemplos.

Formas de meditar.

Respiración conscientes:

Podemos meditar concentrando nuestra atención en la respiración, observando cómo el aire entra y sale de nuestro cuerpo de forma consciente.

Canciones o repeticiones sonoras (tipo mantra):

Podemos meditar dirigiendo nuestra atención a una palabra, frase o estrofa de canción que nos evoque algo positivo. A través de la repetición, cultivamos la atención y la regulación del sistema nervioso.

Visualización guiada:

Podemos meditar guiando nuestra atención hacia una visualización concreta: una imagen mental, un objeto, un sentimiento o un símbolo.

Silencio y quietud:

Podemos meditar en silencio, enfocando nuestra atención en el momento presente, en quietud y presencia.

Meditación en movimiento:

Podemos meditar mientras estamos en movimiento realizando una actividad, centrando nuestra atención en lo que estamos haciendo: pintar, coser, cocinar, pasear, etc.

Atención plena o mindfulness:

Podemos meditar cultivando la atención en el momento presente en la experiencia actual, sin juicios ni condicionamientos, como quien la vive por primera vez.

Conciencia corporal:

Podemos meditar guiando nuestra atención a las diferentes partes de nuestro cuerpo, ya sea en quietud o movimiento.

No existe una única forma de meditación, ni una meditación incorrecta.

La meditación es una herramienta flexible que se adapta a cada persona, a cada momento y a cada necesidad.

Tan humana como necesaria.

Meditación sin dogmas, atención plena para la vida real

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